Educar a todos no funciona

Entrevista concedida a Karla Correia

 

Jornal do Brasil, 1 de junio de 2008

 

 

Periodista, escritor, filósofo, editor de la web Mídia Sem Máscara, Olavo de Carvalho es una de las pocas voces en la prensa declaradamente conservadoras. Y divisa esa misma "escasez" del pensamiento de derecha en el ambiente político. Para Carvalho, la derecha en Brasil no sabe ser oposición y sólo ha fortalecido los partidos de izquierda al intentar copiar sus banderas históricas. También ha empobrecido el debate político al dejar de ocupar espacio en el ambiente académico y de investigar referencias en otros países, donde el conservadurismo está volviendo a tener fuerza. A seguir, las principales partes de la entrevista concedida al JB.

Hay una cierta dificultad hoy en encontrar movimientos políticos, partidos o líderes que se proclamen claramente como de derecha en Brasil. ¿La derecha está avergonzada?

Hace más de 20 años que la derecha viene volviéndose burra. Están todos creyendo en eso de robarle las banderas al adversario. Como el abortismo. La gente de derecha piensa en robar la bandera del abortismo y ve en ello una forma de adquirir también el apoyo de las personas que son abortistas. Pero cuando hace eso, pensando en una ventaja inmediata, sólo fortalece la ideología de su oponente. Todo individuo que se deja moldear por la idea de su enemigo, ya está derrotado. Es la victoria perfecta, Lenin ya decía que la victoria perfecta se obtiene sin luchar, el adversario se entrega. Pues ellos, la izquierda, lo consiguieron.

¿Como ha pasado eso?

La izquierda ha seguido una táctica muy inteligente creada por Antonio Gramsci, el pensador italiano. Consiste en dominar primero todo el universo de la cultura, de las ideas, de la educación, antes de conquistar el poder. Entonces, esa gente durante el régimen militar ya la venia aplicando. Ocuparon las universidades, las redacciones de periódicos. De pronto, no había más ideas conservadoras en circulación. Y si no se tiene las ideas, las personas no tienen como definirse. Ellas no tienen ni como expresarse. Si un político hoy va a expresarse, él usa el lenguaje de la izquierda. Son burros y encopetados.

¿Y cuál es la primera consecuencia de esa ocupación?

El poeta austríaco Hugo von Hofmannsthal decía que nada está en el ambiente político de un país que no esté primero en su literatura. Porque es del imaginario formado que uno saca las ideas. Ahora, se ha idiotizado la cultura superior y, en consecuencia, la política. Fíjese a que se dedica hoy el gobierno brasileño: a destruir el país y a cuidar de futilidades. Él quiere donar un pedazo del territorio, donó un pedazo de Petrobras para Bolivia, quiere donar un pedazo de Itaipu para Paraguay. Deja ahí dos o tres ciudades a merced del PCC, que es lo mismo que las Farc. Está entregando todo. Y a la vez está preocupado con la persecución a los gays. ¿Qué persecución, Dios mío?

Usted dice que la izquierda ha dominado los espacios académicos y de mass media. PT dice lo mismo.

¿Cuáles son los autores conservadores que escriben en la prensa brasileña? Le nombro dos: Reinaldo Azevedo y yo. Nadie más. La izquierda ocupa todos los espacios, manda en todo, después se pelea con ella misma y se pone a llorar que está siendo atacada por los derechistas. ¿Pero qué es lo que ellos llaman de derecha? ¿El PSDB? Oiga el discurso de José Serra. Vea lo que el Fernando Henrique ha hecho. Él prácticamente creó el MST con el dinero del Estado.

¿El PSDB es un exponente de derecha?

Es lo máximo de derecha que se admite en el país, hoy. Es el PSDB, la social-democracia, que es la más vieja tradición de la izquierda. La verdadera derecha ha desaparecido de Brasil.

¿No habrá un líder, un exponente conservador que merezca destaque en el País?

Don Bertrand es un gran estadista. Pregúntele sobre cualquier asunto brasileño y verá que él conoce todo y nunca tuvo un cargo público en su vida. Y sin tener pretensión, él no es ni el príncipe heredero, lo hace por el interés que siente por Brasil. Si se presentara como candidato, yo votaba en él enseguida.

¿Y en el Congreso?

No consigo pensar en nadie.

¿El poco espacio logrado por el conservadurismo convierte el brasileño en pueblo liberal?

El brasileño es esencialmente un conservador. Es un pueblo religioso, que cree en la familia, en el trabajo. Pero no es de perseguir a nadie, entonces pasa esa imagen de liberal. Una cosa es la creencia que el brasileño tiene. Otra es el sentimiento que él nutre por los otros seres humanos. Claro que existen tontos adondequiera, se puede pensar en el movimiento skinhead... ¿pero cuántos son en una población de 180 millones de habitantes?

El brasileño es cordial pero se identificó mucho con el Capitán Nacimiento, de la película Tropa de Elite.

El brasileño está aterrorizado por el crimen. Cincuenta mil homicidios por año son dos guerras de Irak por año. Es algo brutal, las personas están conformadas hasta de más. La gente ve en la película al capitán Nacimiento dándoles trompadas a los bandoleros y piensa que es lo que se debe hacer. Ellos quieren alguien que tome una providencia.

¿Cuál sería el programa de un gobierno de derecha en Brasil, hoy?

En primer lugar, tendría un enfoque moral, religioso y tradicional. Son valores y principios generales, entiéndalo, el gobierno no puede meterse a ser el gran moralista. El gobierno no debe educar a nadie en ese aspecto, son las entidades religiosas que deben fortalecerse y actuar. En segundo lugar, la economía de mercado, que es la única que funciona. No existe ese negocio de socialismo, intervención del gobierno en el mercado, eso no funciona. Basta el gobierno meter su mano que la cosa marcha atrás. Tercero es la educación clásica. Hay que primero formar una elite intelectual capaz de educar al restante del país. El gobierno viene con esa historia de educar a todos, pero eso no funciona. No es posible.

¿La educación por lo tanto no debe ser para todos?

No. Educación es un proceso irradiante, que va por círculos concéntricos. Se educa diez, que educan cien, que educan mil, que educan un millón y así va.

¿Ni por lo menos cuidar de erradicar el analfabetismo?

Eso no sirve de nada. Se va a invertir un dinero loco en ello y los tipos van a salir todos analfabetos funcionales. Porque si no se crea una tradición de educación, la educación no se fija. Si no hay esa tradición, no hay el amor a la cultura, al conocimiento. La educación debe ser muy seria y empezar por una elite, que va irradiando ese valor. ¿Quién le va a dar la educación a todos? La educación que se le da al pueblo hoy no debería serle dada a nadie. Ofrecerle esa educación a media docena de personas es un insulto. A miles, es un crimen.

¿Cuál es el peor problema del actual gobierno federal?

Yo creo que Brasil le concedió a Lula todos los derechos. ¿Qué presidente brasileño llega al poder y, dos años después, su hijo se vuelve millonario? Sólo eso sería suficiente para que perdiera el cargo. Aunque no se comprobase nada, eso es falta de decoro. Presidente debe ser como la mujer de César. No basta ser honesto, debe parecer honesto también.

Traducción: Victor Madera