Repitiendo el aviso

Olavo de Carvalho
Zero Hora, 28 de noviembre de 2004

 

 

Ya lo avisé, pero no cuesta nada repetirlo, ya que nadie parece haberlo comprendido: el enemigo de la democracia capitalista de Brasil no es el PT, es el “Foro de São Paulo”, coordinación estratégica del movimiento comunista en el continente, de la que el PT no es más que un instrumento ocasional, listo para ser substituido por otros a la primera oportunidad.

 

El Foro comprende más de ochenta entidades, algunas legales, otras criminales como las Farc (comercio de drogas), Sendero Luminoso (terrorismo explícito) y el MIR chileno (industria de secuestros), que actúan en una promiscuidad que ya es ilícita en sí misma y que, si hubiera en este país un mínimo de orden y justicia, bastaría para acarrear la clausura inmediata de los partidos involucrados.

 

Los planes del Foro, como se deduce de su extensa documentación, que publiqué en www.midiasemmascara.org, son de amplia envergadura y a largo plazo, trascendiendo el horizonte de la conciencia de sus posibles opositores, una clase empresarial y política encerrada en la redoma de un patético inmediatismo provinciano.

La multiplicidad de las organizaciones involucradas permite simular disputas democráticas en las que, gane quien gane, el poder continúa siempre en manos de la dirección izquierdista.

 

En las últimas elecciones presidenciales, tres de los cuatro candidatos pertenecían al Foro. El cuarto, miembro de la Internacional Socialista, lo sabía todo y fue cómplice consciente de la farsa. Los medios de comunicación en su totalidad colaboraron con la patraña, proclamando cínicamente que aquéllas fueron “las elecciones más transparentes de toda nuestra historia”.

 

En Mato Grosso, los plantadores de soja – hombres a los que el país debe su supervivencia en el comercio internacional – adoptaron como representación política al PPS. Lo hicieron por oportunismo presuntamente astuto. No tienen ni la mínima idea de hasta qué punto están trabajando para su propia destrucción.

 

Y no conozco muchos gauchos que sean conscientes de hasta qué punto su victoria antipetista en las últimas elecciones municipales, por muy valiente que haya sido desde el aspecto psico-social, es ambigua y frágil políticamente. El Sr. Fogaça, al anunciar su disposición a apoyar el Forum Social Mundial, ya ha dicho a qué ha venido. La excusa de favorecer el comercio hotelero local sólo engaña a quien quiere ser engañado. Si los dueños de los hoteles aceptan colaborar con la destrucción del capitalismo a cambio de un lucro miserable a corto plazo, únicamente muestran que son mentalmente esclavos de quienes los odian. En ningún otro país la lección de Lenin, de que la burguesía intenta ganar dinero vendiendo cuerda a los que planean ahorcarla, ha sido ilustrada de manera tan literal como en Brasil. El Sr. Fogaça, un izquierdista de carnet, sabe perfectamente lo que está haciendo.

 

La combatividad gaucha es el único foco de resistencia seria al dominio avasallador del izquierdismo general. Si permite que la desvíen al canal estrecho del mero antipetismo, en vez de ampliarse a un anticomunismo de largo alcance y de luchar contra el Foro de São Paulo en todos los fronts en los que éste actúa, acabará siendo fácilmente manipulada a favor de sus enemigos.

 

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Acabo de volver de un viaje a Washington, donde conversé con decenas de periodistas, políticos, empresarios y burócratas. Su opinión es unánime: por más hacia la izquierda que vaya Brasil, no podrá hacer ningún daño a los EUA. Sólo a sí mismo. Mejor, ya se lo está haciendo. El precio que estamos pagando por la politización ideológica del comercio exterior es incalculable, los perjuicios quizá no puedan ser compensados nunca jamás. ¿Por qué iban a preocuparse los americanos de un vecino loco, suicida e impotente? Y ninguno de ellos, después de haber sido tan vapuleados como lo fueron por nuestros medios de comunicación, será lo bastante solícito como para querer sacarnos del agujero en el que nos metamos.