
Más sobre John Kerry
Olavo de Carvalho
Zero Hora,
4 de abril de 2004
Como algunos protestaron por los hechos que conté sobre John Kerry, voy a explicar otro más.
El candidato demócrata, ex-combatiente del Vietnam y participante activo en los movimientos anti-EUA de la década de los 70, dice que en la primera de esas dos circunstancias tuvo una carrera honrosa y que en la segunda no hizo nada especialmente antipatriótico. Sin embargo, en flagrante contraste con esas alegaciones, ha ofrecido una obstinada resistencia a la divulgación de los documentos sobre su actividad en aquel período, veinte mil páginas archivadas en el FBI.
Gerald Nicosia, conocido historiador de la guerra del Vietnam, compró en 1999 una copia íntegra de dichos documentos. La semana pasada, tres mil de las 20 mil páginas del archivo fueron robadas en su casa de San Francisco.
La ínfima parte divulgada antes de eso da una idea del contenido explosivo del resto. En 1971 el grupo activista “Veteranos Contra la Guerra” se reunió para planear el asesinato de siete senadores republicanos. Kerry negó con vehemencia haber participado en dicha reunión, pero se vio obligado a retractarse cuando la prueba de que había estado en ella apareció entre los papeles de Gerald Nicosia. Pocos días más tarde, la casa del historiador fue desvalijada. Según la policía de San Francisco, el robo fue obra de profesionales que, a parte de suprimir de los archivos sólo las páginas escogidas, no tocaron otros bienes valiosos que había en el local.
La noticia fue dada por la CNN, que no puede ser acusada de simpatías por la candidatura Bush.
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La mayoría de los iraquíes opina que la invasión americana ha mejorado el país. ¿Pero qué importan los iraquíes? La población brasileña en bloque, haciéndose eco de los discursos de Kerry y Zapatero, cree que la operación fue una violencia y un fracaso, que los americanos son explotadores imperialistas, que George Bush es Adolf Hitler en persona y que Saddam Hussein tenía todo el derecho de gobernar Irak a su manera.
En ningún país del mundo el odio a los EUA es tan intenso, tan general, tan profundo y tan inmotivado como en Brasil.
La destrucción de la ciudad de Torres es una pequeña muestra material del precio que este país está dispuesto a pagar por el placer de cultivar sospechas psicóticas contra los americanos. Después de que medio mundo se creyó la leyenda del mapa amazónico partido por la mitad, nada más lógico que sospechar de las informaciones científicas fidedignas provenientes del “Gran Satán”.
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No uso a lo loco la palabra “psicóticas”. La politización radical de la visión del mundo es de hecho una psicosis. Desde los estudios clásicos de Joseph Gabel (La falsa conciencia y las ideologías y Corrupción del pensamiento), ya no puede haber más dudas al respecto.
Fíjense, por ejemplo, en la reacción de nuestros comentaristas internacionales ante las elecciones españolas. Si decimos que los atentados de Madrid fueron planeados con antecedencia para dar la victoria a los socialistas, nos acusan de “teóricos de la conspiración”. En contrapartida, nos quieren hacer creer que, en las veinticuatro horas posteriores a la masacre, José María Aznar montó, de improviso, toda una conspiración maquiavélica para engañar al pueblo español y que, al final, fue desenmascarado por los medios de comunicación salvadores. Todo el sentido de las proporciones, toda la lógica de las acciones humanas, todos los patrones normales de verosimilitud son así brutalmente invertidos. ¡Pero, si Ud. se atreve a indicar que hay ahí algún síntoma de fanatismo psicótico, ay de su buena reputación entre las personas decentes!