Noticias omitidas

Olavo de Carvalho

Zero Hora, 21 de marzo de 2004

 

 

Las dos noticias más importantes de la semana han sido omitidas: una por la totalidad de los periódicos brasileños, la otra por la casi totalidad. Primera: la prueba de que los atentados de Madrid fueron planeados para dar la victoria en las elecciones a los socialistas. Segunda: el pronunciamento -- ahora oficial -- del Vaticano sobre la película “La pasión de Cristo”.

 

“El gobierno español no aguantará dos golpes más, tres al máximo”, dice un mensaje interno de Al-Qaida, escrito en diciembre y divulgado ahora por la CNN: tras eso, prosigue el comunicado, “la victoria del Partido Socialista estará casi garantizada, y con ella la retirada de las tropas”.

 

La idea de que los terroristas han manipulado las elecciones es, por tanto, la simple expresión de un hecho. Pero, según el parecer de muchos de nuestros periodistas, tal vez es mejor que el lector brasileño no lo sepa.

 

Tanto más porque, según los últimos sondeos, publicados en UOL, el 56% de los iraquíes (contra el 18%) creen que el país ha mejorado gracias a la invasión americana. Sólo el 15% quiere la salida inmediata de las tropas, y el 71% (contra el 6%) cree que, incluso con los americanos, la vida en Irak será todavía mejor dentro de un año. La campaña de los Kerrys y Zapateros contra la presencia americana se funda, por tanto, únicamente en el odio a los EUA y no en alguna especie de celo sincero por el bien del pueblo iraquí.

 

En cuanto a la “Pasión de Cristo”, el Vaticano es taxativo: no hay en ella nada de antisemitismo; la película sigue fielmente el relato evangélico; atacarla es atacar al Evangelio, prohibirla es prohibir el Evangelio. De ahora en adelante todo el que quiera hablar mal del trabajo de Mel Gibson tendrá que hacerlo en nombre del anticristianismo explícito o proclamarse, de una vez, más teólogo que el Papa.

 

He visto la película. El único tipo grotesco y repugnante que aparece es Herodes, asesino de niños judíos. Caifás, el sumo sacerdote que condena a Cristo, es presentado como un juez sensato, aunque de mentalidad estrecha, que no acepta acusaciones sin pruebas y que sólo se enfurece cuando el propio acusado repite una declaración que, tomada literalmente, parecía efectivamente blasfema. Las mujeres judías lloran y gritan de pena por el condenado al que golpean los romanos. Y el único personaje que es llamado “judío” en tono despreciativo es Simón, el joven valiente que ayuda a Cristo a cargar la cruz. Si eso es antisemitismo, yo soy Emir Sader en persona.

 

No me extraña que la mayor parte de la charlatanería anti-Gibson de los medios de comunicación provenga de los mismos intelectuales iluminados que endosaron la farsa de la “Masacre de Jenin” y que han comparado la cerca de Sharon con el Muro de Berlín. Para desviar la atención del peligro real que ellos mismos representan para Israel, esos crápulas intentan vender a la comunidad judaica una protección ficticia contra el temibilísimo Mel Gibson. Quieren predisponer a los judíos contra la Iglesia como los españoles han sido predispuestos contra los EUA.

 

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Ha circulado por internet una protesta ridícula contra lo que escribí aquí sobre John Kerry. Alegación: nada puede ser verdad, porque de serlo habría llegado a conocimiento de la Casa Blanca y sería usado en contra del candidato demócrata. ¡Qué estupidez! Los EUA no son el Brasil, donde el gobierno lo puede todo en las elecciones. Las informaciones que di circulan libremente en publicaciones importantes como WorldNetDaily (dos millones de lectores por día), y provienen de comisiones de investigación del Congreso. En realidad, Kerry es mucho peor de como lo describí. Si encuentro tiempo volveré sobre el asunto.